La plena movilidad en la circulación por carretera es uno de los retos colectivos de muchas empresas, sobre todo las dedicadas a todo tipo de transporte. De esta variable depende en muchos casos la eficacia del servicio prestado, que responde a unas garantías de entrega en fecha y hora, y que marca la diferencia entre unas compañías y otras. Por eso la capacidad de movimiento, hoy en día, encuentra en las nuevas tecnologías sus mejores soluciones, avanzando en aplicaciones que ya buscan superar la instalación de navegadores móviles o GPS. Es el caso del “gigante” Google, que estudia un servicio para evitar atascos y conseguir este objetivo en nuestro país.

El primer requisito fundamental para aprovechar este mecanismo sería disponer de un vehículo provisto de acceso a Internet, directamente o a través del teléfono móvil. Así, podríamos acceder a toda la capacidad, datos y potencia de cálculo de servicios que se encuentran en la “nube” (espacios virtuales de almacenamiento de datos) como el que ofrece Google en cuanto a actualización en tiempo real de mapas de carreteras y atascos. De este modo, según una reciente información de RTVE, cuando el usuario ya ha realizado un trayecto con anterioridad, el vehículo podría detectarlo y confirmar con el conductor el destino al que se dirige.

A partir de ahí, en función de la hora o del estado del tráfico, se efectúa el cálculo de ruta, teniendo en cuenta además que la integración con el coche, turismo, furgoneta o camión permitiría que el sistema fuera capaz, en función de la información disponible, de optimizar su funcionamento, especialmente en vehículos eléctricos e híbridos, y contribuyendo así promover la movilidad sostenible. De hecho, si se tratara de un vehículo totalmente eléctrico el cálculo del trayecto podría incluir también información sobre la batería disponible y los puntos de recarga.

Los fabricantes ya están desarrollando la tecnología que busca aprovechar esta posibilidad, dotando de este modo de “inteligencia” a sus vehículos. Por ejemplo, esta información detalla que si la ruta pasa por zonas urbanas con limitación en la cantidad máxima de emisiones contaminantes –como las existentes en el centro urbano de varias ciudades Europeas que se prevé aumenten el futuro– un vehículo híbrido puede modificar la forma de funcionar para asegurar que, al entrar en esa zona, toda o la mayor parte del recorrido se hace en modo sólo eléctrico, no contaminante.

Actualmente Google ya ofrece información en tiempo real sobre el estado del tráfico para ciertas ciudades de Estados Unidos, Francia y Reino Unido con datos procedente de servicios públicos. Pero esta compañía considera que puede mejorarse esa comunicación y hacerse extensible a cualquier ciudad con la colaboración de conductores que utilicen smartphones, teléfonos con recepción GPS y conexión a Internet. Por ello, el buscador ha pedido ya la colaboración de usuarios de este tipo de móviles, a través de Google Maps, para ir recopilando datos y desarrollar este servicio a medio plazo.


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