Desde hace años, las ciudades europeas han estado adoptando medidas de adaptación ante el cambio climático. Las diferentes estrategias dependen de muchos factores, incluyendo la implementación de soluciones más sostenibles y respetuosas con la naturaleza, en especial para evitar el calentamiento global y los problemas de salud debidos a la contaminación del aire. Esto influye, entre otros sectores, en el de la logística y en los envíos urbanos y tendrá aún más influencia en el futuro.

Hacia las ciudades más sostenibles

La adaptación de ciudades europeas al cambio climático (CC) Alvy
La Agencia Europea del Medio Ambiente informa periódicamente de los datos clave que más afectan a los entornos urbanos y ha puesto en marcha proyectos como ClimateADAPT para compartir datos sobre todos los retos y soluciones. Entre otras cosas, sabemos que actualmente:

  • Se estima que el 80% de la población europea vivirá en áreas urbanas para 2050.
  • París es la gran megaciudad del continente, con más de 10 millones de habitantes.
  • Tan solo 11 de las de 340 ciudades que participan en las pruebas de calidad del aire pueden considerarse con «buena calidad de aire».
  • Los edificios grandes y densamente habitados generan un mayor efecto «isla de calor».
  • La construcción y operaciones de los edificios contribuyen al 39% de las emisiones de gases de efecto invernadero.

En cuanto a las operaciones logísticas y el transporte se apunta también a que:

  • La proporción de energía procedente de fuentes renovables utilizada para los transportes en la Unión Europea pasó del 2% en 2005 al 8,7% en 2022.
  • Las emisiones de gases contaminantes se han reducido gracias al esfuerzo por modificar los hábitos de transporte (excepto en los casos del NH3 y el N2O). Dos casos relevantes son los del transporte marítimo y aéreo.
  • Las flotas de vehículos se están electrificando. El número de vehículos eléctricos en 2022 fue del 21,6% del total de los coches nuevos.
  • Reducción del ruido. Mediante diversas medidas se ha conseguido que sectores como los de la aviación y el transporte por carretera produzcan menos contaminación acústica sobre las zonas habitadas.

¿Qué están haciendo las ciudades para adaptarse?

La adaptación de ciudades europeas al cambio climático (CC) AlvyUno de los famosos efectos del cambio climático es el de las islas de calor urbano que afectan directamente a la salud de los habitantes de las ciudades. Este efecto se produce por la acumulación de calor en el hormigón, ladrillo y asfalto, típicos del centro de las ciudades, haciendo que haya una diferencia de hasta 10-15°C con las zonas del extrarradio. También influyen el tráfico rodado y el flujo de aire atrapado entre los grandes edificios.

Las soluciones pasan por planes de urbanismo que incluyan crear más áreas de sombra, zonas verdes, plantar más árboles y construir fuentes, utilizar pavimentos y techos reflectantes y una adecuación del diseño y construcción de los edificios. También se considera un factor importante para resolver este problema adaptar los horarios de trabajo en el verano y épocas de más calor.

La adaptación de ciudades europeas al cambio climático (CC) AlvyOtro de los problemas tiene que ver con las áreas verdes, que a veces están presentes pero de forma desigual según el estatus socioeconómico. En otras palabras: los barrios más pudientes cuentan con parques y zonas verdes más amplias y mejor equipadas mientras que en los barrios de menor nivel socioeconómico esos reductos escasean y son de menor frondosidad y calidad. Curiosamente esta diferencia también se ha apreciado entre los países del norte de Europa respecto a los del sur.

La propuesta de la Organización Mundial de la Salud es que todo el mundo viva a menos de 300 metros de espacios verdes. En este aspecto se ha comprobado que la participación de la comunidad es clave para lograr la adaptación de los mejores lugares de forma más rápida, barata y eficiente.

La solución está en la adaptación

Gradualmente, las ciudades y sus habitantes se están adaptando a nuevos modos de vivir, construir y desplazarse. Las bicicletas, los coches eléctricos y las flotas de reparto sostenibles son algo ya común en muchos lugares. Es cuestión de tiempo y de seguir las pautas adecuadas. Todo esto redundaría en un beneficio que nos permita adaptarnos al cambio climático de modo que podamos volver a una situación tan saludable y sostenible como la que disfrutaban nuestros antepasados.

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Foto (CC) John Towner @ Unsplash.


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