Echemos un poco la vista atrás. Ya en 2018 os contábamos que los hubs urbanos o mini-hubs eran una tendencia de futuro. El comercio electrónico empezaba a cobrar cada día más importancia. Ante la falta de suelo industrial en las grandes ciudades para construir parques logísticos, los hubs urbanos fueron la solución que acudía al rescate en un contexto en el que el consumidor empezaba a exigir entregas cada vez más urgentes.

Los hubs urbanos son pequeños centros de distribución, como su nombre indica, 100% urbanos. Situados dentro de las grandes ciudades, se han convertido en el punto de inicio de la última milla, es decir, de la última fase del reparto de paquetería. Desde estos mini-hubs se sirven los paquetes tanto directamente a particulares y empresas, como a lockers (taquillas inteligentes) y tiendas de conveniencia.

En 2019 ya no hablábamos de tendencia, sino de que los hubs urbanos habían llegado para quedarse, y os contábamos que SEUR ya contaba con centros logísticos de este tipo en ciudades como Barcelona, Madrid, Bilbao, Sevilla, Segovia, Valencia y Zaragoza. Y en ese momento se acababa de inaugurar uno más en el centro de Córdoba. Actualmente SEUR cuenta con 30 hubs urbanos repartidos por toda la geografía española.

La preocupación por el medioambiente

Saltamos al presente gracias al white paper publicado por José Herrero, de Miebach Consulting, con el nombre Distribución Urbana para e-commerce: Utilización de hubs urbanos como alternativa a los envíos directos en la última milla. Nos sirve para constatar que el ecommerce y la preocupación por el medioambiente son las principales razones para justificar el uso de los hubs urbanos. Aunque obviamente las empresas de paquetería tienen que valorar también otros aspectos, como los costes logísticos.

En cuanto al medioambiente hay que recordar una vez más el contexto en el que estamos inmersos. Desde que se firmó el Acuerdo de París en 2015 tanto las instituciones como las empresas, y la ciudadanía en general, tenemos el claro objetivo de disminuir las emisiones contaminantes. A largo plazo se pretende alcanzar el cero neto para el año 2050. Con meta intermedia en el año 2030, donde las emisiones deberán haberse reducido un 55% con respecto a los valores de 1990.

Otro tema crucial, que ya hemos tratado en este blog, es la apuesta de las ciudades por la movilidad sostenible. Esto implica una metamorfosis de las urbes para incluir zonas de bajas emisiones. Se pretende dejar atrás el modelo actual con un “hipercentro” y la división en sectores (zona compras, zona ocio…).

Por contra, se va hacia un modelo de ciudad compacta en el que todos los ciudadanos tengan a su alcance todo tipo de servicios. La citada combinación de hubs urbanos y vehículos de bajas emisiones se adapta perfectamente a este nuevo modelo de ciudad. Se pueden usar vehículos eléctricos e incluso bicicletas, ya que los trayectos son más cortos. Además, las restricciones legislativas van a presionar cada vez de forma más clara en esta dirección.

Y el ecommerce no deja de crecer

Según los datos recogidos por Herrero, el sector de la logística, en su conjunto, tiene un gran desafío por delante, ya que pese a los esfuerzos realizados por las empresas, las emisiones de CO2 generadas por los vehículos de distribución urbana en las ciudades se han incrementado, y se prevé que sigan aumentando. ¿La causa? El ya imparable avance del comercio electrónico, que se ha acelerado aún más durante la pandemia de Covid-19. Una de las formas de revertir esto es el uso de los hubs urbanos acompañado por un reparto en la última milla hecho con vehículos más ecológicos.

Según el estudio elaborado por Miebach, quizás no todos los modelos de distribución vayan a beneficiarse del uso de los hubs urbanos. Pero el ecommerce sí lo va a hacer. Ya lo está haciendo, añadimos nosotros. Se espera que el comercio electrónico siga creciendo al menos hasta el año 2026, por lo que es interesante tender hacia el modelo más sostenible posible. Aquí reviste gran importancia la actitud de los consumidores.

Por un lado exigen empresas que ofrezcan ecommerce sostenible e incluso, en la mitad de los casos, están dispuestos a pagar un poco más por ello. Por otro lado, piden que se consoliden las entregas de tal forma que reciban un único envío diario. A todas estas peticiones da respuesta un modelo basado en hubs urbanos, combinado también con formas flexibles de recogida como el uso de taquillas inteligentes.

Desde SEUR se tiene bastante claro cuáles son los retos de la distribución urbana y de la última milla: sostenibilidad medioambiental, económica y social. O dicho de otra forma: reducir las emisiones de efecto invernadero, contener los gastos logísticos y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.


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