Partiendo de las premisas de que una imagen vale más que mil palabras y de que la primera impresión es importante, debemos hacernos la siguiente pregunta: ¿es nuestro eCommerce atractivo para los clientes? ¿Funciona de igual manera en versión web que en la versión móvil?

Para responder a estas preguntas, debemos hacer las siguientes comprobaciones:

¿Es accesible?

Debemos mostrar al cliente que nuestro website es accesible, fácil de encontrar y, sobre todo, fácil de recordar. Para ello hay que poner especial atención en su diseño. Es importante que el cliente encuentre lo que busca dando los menos pasos posibles, con menús visuales e imágenes de calidad.

A esto debemos añadir aspectos más técnicos, como una fuente legible, de tamaño adecuado, o una versión en inglés si nuestras ventas tienen aspiraciones crossborder.

¿Se promociona de manera correcta?

Hoy día el principal escaparate de cualquier eCommerce son las redes sociales. Tener un negocio online atractivo no nos sirve si a la hora de promocionarlo en nuestras redes tiramos su atractivo por la borda. Las redes son un canal y, por tanto, una prolongación de nuestra página web. Es el primer paso para atraerles hasta él.

Dar con el público adecuado no solo en nuestro negocio, sino en cada una de las redes sociales, puede ser la clave del éxito o del fracaso de nuestra estrategia.

¿Están tus productos correctamente posicionados?

La primera impresión es importante. Los primeros productos que vea el cliente al desembarcar en nuestra web no tienen que ser los primeros que queramos vender, sino los que con más probabilidad van a hacer al cliente quedarse en ella y seguir “buceando”. Es posible que queramos dar salida a un producto del cual no reducimos el stock, pero quizá el cliente ha acudido a nosotros buscando otro producto que destaca por su originalidad y su precio.

¿Ofreces todas las comodidades?

El cliente acude al eCommerce frente al comercio físico, fundamentalmente, por la comodidad. En nuestra mano queda hasta qué punto facilitamos su compra.

Para ello, es importante ofrecer. por ejemplo, todos los métodos de pago que nos sea posible (tarjeta de crédito, de débito, transferencia bancaria, PayPal…) y opciones de envío que se ajusten a las necesidades de cada cliente. Con esto es importante incluir los envíos a zonas más remotas como Canarias, Ceuta y Melilla y, por supuesto, otros países: el cliente online no tiene fronteras.

 

 

 


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