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Existe toda una industria alrededor de lo que se llama el “click bait”, el click engañoso, que provoca que cada vez haya más rechazo a los titulares provocativos o a los medios en los que es frecuente encontrar ese tipo de fraude: elegir una frase provocadora que incite a una persona a hacer click, para encontrarse acto seguido con que el contenido no se corresponde con la promesa. El que publica consigue una visita extra, y el que visita se siente engañado y enfadado.

Para conseguir que una persona acceda a nuestro contenido no es necesario recurrir al engaño. Esa es la vía rápida, el atajo, y todos sabemos que en una carrera a largo plazo como la que queremos establecer con nuestros clientes no se admiten los atajos, que por regla general perjudican a nuestra reputación.

La tentación del click bait es muy intensa: ignórala

“Estas son las 10 razones para vender más: la séptima te sorprenderá”, es un ejemplo típico de estrategia de click bait. Elegimos un listado, añadimos una coletilla que nos llame poderosamente la atención y ya tenemos un titular que pica en la curiosidad de alguien. Es posible, altamente probable, que la séptima no nos sorprenda en absoluto. Se suelen hacer titulares así con frases controvertidas (“Famosos que estuvieron entre rejas; el último no te lo esperas”), y detectamos a la legua lo que quieren conseguir: que hagamos click sin importar si el contenido nos satisface.

Nosotros intentamos generar contenidos que fidelicen a los clientes, y también buscamos optimizar y aumentar nuestro ROI, así que cualquier intento por aumentar los clicks de forma artificial no solo no lo conseguirá, sino que destruirá cualquier reputación buena que hayamos ganado.

El arte de conseguir un click de manera honrada

El razonamiento corto lo conocemos de sobra: conseguiremos que alguien haga click si estamos bien posicionados y ofrecemos lo que está buscando, ya sea exacto o con un alto porcentaje de fidelidad a su búsqueda. Ya comentamos que el problema es dar con esa tecla, pero un buen punto de partida para acumular papeletas para que alguien haga click es crear buenos titulares:

  • Un buen titular ha de ser fiel al desarrollo del contenido: debemos hacernos una idea muy exacta del problema que se aborda, y debemos asegurar que la solución estará tras el click.
  • Hemos de decir en pocas palabras todo lo que vamos a ofrecer en el contenido, y por eso se dice que el titular es la parte más compleja del artículo. Igual que en una novela no se titula al azar, sino que su título ha de prometer y no desvelar, seguir unas reglas para conseguir lectores, el titular de un artículo ha de cumplir sus propias normas. Y el artículo ha de responder y solucionar todo lo que indica el titular, por supuesto.
  • Se recomienda utilizar entre 40 y 60 caracteres por titular, algo que se nos puede antojar corto, pero que hemos de dosificar con inteligencia, como veremos en el siguiente punto.
  • Diferenciamos entre el titular “SEO” (etiqueta title) y el titular para las personas: el primero es una imposición de los buscadores, ya que ellos solo usan un cierto número de caracteres para mostrar en sus resultados (lo que comentamos en el punto anterior); el segundo es el que utilizamos para nuestros lectores, los que entran en la página directamente pero también quienes lo hacen a través de buscadores: utilicemos lenguaje ‘humano’ en ese caso.
  • Con el titular, vence y convence: utiliza palabras clave de forma natural, y colócalas cuanto antes mejor, pues la vista del lector se sitúa a la izquierda, como es lógico al empezar a leer.
  • Cuando nos encontramos un resultado en Google, por ejemplo, lo primero que hacemos es leer el titular del snippet (o sea, el contenido de la etiqueta title), y el pequeño texto que le acompaña. Ese texto es el contenido de la meta description, una etiqueta que nos permite ‘vender’ el contenido, explicando a los usuarios qué pueden esperar del artículo en cuestión: mima esta etiqueta como si fuese lo más importante del mundo.
  • Utiliza microformatos de Google para aumentar la tasa de click en tus contenidos. Con estos microformatos puedes indicar desde el precio del producto, cuántas estrellas tiene en cuanto a valoración, y muchas cosas más. No confundir con los formatos de Google Shopping, aunque comparten algunas características.
  • El SEO es importante de una manera relativa, pero también absoluta, ya que más del 70% de los clicks se los reparten los resultados de la primera página de Google.

Como siempre, no hay por qué obsesionarse. Un buen punto de partida es dedicar tiempo a generar un buen titular y a cuidar la estructura de los contenidos, respondiendo con ellos las cuestiones planteadas en el titular. Si estamos en un pequeño nicho, y generamos contenidos muy específicos, es muy probable que dispongamos de un alto CTR siempre que hagamos las cosas bien.


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