Aunque la tecnología no sea la base fundamental de un nuevo negocio hoy en día para darlo a conocer es habitual contar con un app, del mismo modo que desde hace décadas es habitual contar con una web o antiguamente era obligatorio tener folletos en papel. Esa app puede ser un escaparate a una tienda que acepte pedidos, una herramienta de información y soporte técnico o una sencilla forma de «conectar con los clientes» para mostrarles los servicios o precios.

El problema es que tal vez la startup no cuente con el perfil tecnológico adecuado para desarrollar «en casa» dicha app, sino tal vez solo mantenerla o preparar el contenido. Y aunque siempre es posible encargar las apps a terceros, no siempre es fácil calcular el coste que tendrán. Por suerte también existen herramientas para esto y hay algunos consejos sobre qué es importante y qué no lo es tanto a la hora de crear una app.

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Un primer paso sería definir qué se quiere lograr con la app, definirla someramente y luego pedir un presupuesto. Hay infinidad de empresas de desarrollo a las que consultar e incluso sitios como ¿Cuánto cuesta crear una app? que mediante una serie de sencillas preguntas son capaces de dar una valoración o «presupuesto rápido», aunque sea grosso modo. Dado que el precio variará según la funcionalidad estos son algunos aspectos a considerar:

  • La app necesitará un diseño visual, para lo cual habrá que proporcionar los logotipos de la impresa y una mínima guía de estilo (colores, iconos, tipografía, etcétera) cosa que puede hacer cualquier agencia de diseño. Si el aspecto visual es importante hay que saber que un diseño «más personalizado» aumentará el precio – pero quizá sea suficiente con algo más genérico a partir de plantillas.
  • El registro de usuarios puede realizarse a través de las cuentas de redes sociales (Google, Facebook, Twitter) o de forma específica (cuenta, contraseña, etcétera) pero esto último es más caro y complejo – y no suele merecer la pena excepto si realmente se necesitan datos «especiales» (ej. edad, género, dirección postal…) Para una interacción ocasional con la dirección de correo asociada a otros servicios suele ser más que suficiente, y es más barato.
  • Perfiles de usuario. Muchas apps ofrecen al usuario una zona en la que gestionar su cuenta, añadir una foto, cambiar la contraseña, etcétera. Esto es también más caro, pero realmente no suele ser necesario. Si la cuenta que se usa es la de Facebook, por ejemplo, el usuario solo tendrá que ir allí para personalizar su cuenta un poco.
  • Votar y comentar. Esta es otra funcionalidad que suele resultar importante en el caso de que la app se comporte como «tienda»; si no es necesaria es otra forma de ahorrar.
  • Comunicación con la web /API. Este punto crítico se refiere a si la app móvil tendrá que conectarse a través de una API (Interfaz de Programación de Aplicaciones) con el servidor que gestione los datos de la web. Si la app va a «estar viva» con catálogos procedentes de una tienda, artículos de un blog, reservas disponibles en un hotel, nuevas fotografías cada semana u ofertas que cambian con el tiempo será algo necesario. (Pero previamente habrá que tener bien desarrollada la web, que será donde se realice el mantenimiento y actualización de contenido principalmente.)
  • Idiomas. Cada idioma añade algo de coste a la app. Se puede pensar en un idioma principal y otro alternativo, incluso en incorporar inglés si acaso el negocio va a tener aspectos o clientes internacionales.

El precio de una app puede estar actualmente alrededor de los 10.000 euros, pero puede llegar a ser tan poco como 3.000 o 4.000 para las más sencillas o 15 o 20.000 para las mas personalizadas y completas. Mantenimiento y otros costes aparte, claro. Esto no entra en valorar desarrollos específicos que requieran más tecnología de la que puede ofrecer una agencia con las opciones más habituales, claro – porque si la app va a «revolucionar el mundo» o interactuar con la funcionalidad del terminal (ej. cámara) u otros sistemas a través de internet (ej. mapas) eso también tendrá un precio.

{Fotos (CC) Michael, Sauce Babilonia @ Flickr}


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