bicicurroSí, es posible ir a trabajar en bici y llegar con un aspecto presentable y sin manchas de sudor. Eso sí, es un arte que requiere práctica y algo de estudio. El factor más importante a tener en cuenta es la humedad ambiental. Si supera el 60%, será complicado; si supera el 80%, imposible no sudar en la bici. También facilitará mantenernos secos no realizar recorridos superiores a los 3 ó 5 kilómetros. Una buena idea e llevar el material de trabajo en alforjas, en lugar de en una mochila en contacto con la espalda (que acumula calor e impide que circule el aire).

La humedad en el ambiente es clave para saber si sudaremos mucho o no en la bici Clic para tuitear

Pero hay bastantes factores que podemos controlar. El primero de ellos, el ritmo al que vayamos. Ha de ser tranquilo y sin grandes esfuerzos. Una buena regla es tomarse cada pedaleo como si fuera el escalón de una escalera. Esto nos ayudará a regular mejor nuestro esfuerzo. Si a esto le añadimos el uso de marchas suaves por lo general, y sobre todo a la hora de subir alguna cuesta (que deberíamos evitar en lo posible), reduciremos nuestra sudoración en gran medida. Cuando nos estemos acercando al trabajo, conviene aflojar aún más la marcha (pasar de ir tranquilos a muy tranquilos) para permitir que el cuerpo se enfríe y acortar el tiempo de esfuerzo, que determina que comencemos o no a sudar.

El ritmo debe ser tranquilo, evitando las cuestas y reduciendo al máximo antes de llegar Clic para tuitear

Como siempre existe la posibilidad de que hayamos sudado algo, ayuda llevar en la alforjas una toallita de deporte para secarnos un poco la cara. Hay quien, además, las usa para llevar una camisa limpia y, así, cambiarse rápidamente al llegar a la oficina.

En definitiva, llegar frescos al trabajo depende de cómo nos tomemos el viaje en la bici. De cualquier modo, siempre será una alternativa más rápida que ir a pie, y más saludable y buena para el medio ambiente que coger cualquier tipo de transporte motorizado.


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