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Un asistente personal es, por definición, “alguien que asiste en la realización de las tareas diarias personales o dentro de una organización”. Hoy en día tendríamos que enmendar la definición para incluir “algo o alguien”, porque el auge de los asistentes personales en los dispositivos electrónicos es imparable y hoy en día cualquiera de nosotros dispone de al menos uno: Siri en iOS, Google Now en Google, Cortana en Microsoft, Echo con Amazon…

Ahora se une a la pandilla el asistente personal de Facebook, ‘M’, que es una función del Facebook Messenger y que sobre el papel tiene una variedad de aplicaciones o funcionalidades que lo harían destacar fácilmente sobre la competencia, pero que en el fondo se va a encontrar con una serie de dificultades de las que se llega a dudar que sean capaces de superar.

¿Qué utilidad tienen los asistentes personales?

Este tipo de aplicaciones (aunque los deberíamos llamar servicios porque están orientados a ello) tratan de ayudar a las personas que los utilizan de diversas maneras. Algunos sirven para que les hagamos consultas y nos devuelvan una respuesta que resuelva el problema, como pasa con Siri y Cortana; otros utilizan la información y datos que vamos dejando en nuestras andanzas por la web para predecir qué vamos a hacer y darnos alguna ayuda (“te vas a encontrar con un atasco a la hora X en el punto Y”), como Google Now; incluso escogen nuestras fotografías y ubicaciones para crear un álbum personalizado. Las posibilidades son casi infinitas.

Recordarnos la fecha de entrada a un hotel; la puerta de embarque para un avión y una ruta en transporte público pensada para llegar a tiempo; mostrarnos una serie de productos que nos pueden interesar o, por qué no, que pueden interesar a algún contacto justo en esos días cercanos a su cumpleaños son algunos de los ejemplos de funcionalidades que según la persona, pueden ser geniales o aterradoras. La diferencia está en la percepción que tengamos sobre nuestra privacidad y sobre la capacidad de estas aplicaciones para bucear no solo en nuestro pasado y presente, sino de predecir nuestro “futuro”, y también el de nuestros contactos.

‘M’ de Facebook podrá comprar y enviar un regalo a tus suegros

Facebook-M-logo

Ya que el ‘M’ de Facebook es el más reciente asistente personal, vamos a ver una característica que, seguramente, nos ponga los pelos de punta a la vez que se revela como la más delicada que, entendemos, existe hoy en día. Según cuenta David Marcus en su perfil de Facebook, la nueva aplicación es capaz de terminar tareas en nuestro nombre, y las tareas pueden ser, incluso, realizar compras, reservas en restaurantes o en cualquier otro lugar. Exactamente, se dice:

A diferencia de otros servicios basados en la inteligencia artificial que hay en el mercado, M puede realizar tareas por completo en tu nombre. Puede comprar artículos, enviar regalos a tus seres queridos, hacer reservas en los restaurantes, efectuar planes de viaje, concertar citas y mucho más.

¿Hasta qué punto aceptamos esta aparente intrusión en nuestra vida cotidiana? Quizás si conocemos la variable que nos falta, lo aceptaríamos mejor: detrás de ‘M’ puede haber un software de inteligencia artificial, o un humano. Para preguntas sencillas como “¿qué tiempo va a hacer hoy?”, o “¿cuál es el mejor itinerario para llegar de A a B?”, lo más probable es que la respuesta parta del software, pero si lanzamos una pregunta como “es el aniversario de boda de mis abuelos y no sé qué regalar?”, será un humano el que nos haga la sugerencia y el que nos pida permiso para, en nuestro nombre, hacer la compra y realizar el envío del regalo a la dirección de tus abuelos.

Y esta es una diferencia muy grande con el resto de los asistentes personales. Significa asumir que muchos datos que son personales están disponibles para terceras personas que, sobre todo, son desconocidas. Son personas que están detrás de nuestro asistente personal ‘M’, pero desconocidas al fin y al cabo. Sobre estos miedos reflexiona Enrique Dans en su columna:

la distancia entre considerarse agradablemente sorprendido por las habilidades de un asistente virtual y casi asustado por lo que parece ser capaz de hacer es pequeña, y las potenciales implicaciones de permitir que ese agente gestione nuestra información para construir sus recomendaciones pueden también ser vistas como intrusivas

Sin embargo esos no son los retos a los que se enfrenta ‘M’ porque la propia concepción del asistente es diferente a Siri o Google Now. Estos sistemas están integrados en los smartphone y no necesitamos instalar nada, pero para utilizar Facebook ‘M’ habrá que utilizar primero la aplicación Facebook Messenger. Esto ya supone una barrera de entrada. Y lo más importante, el factor humano: Facebook tendrá que emplear a miles de personas para dar asistencia en el caso “humano”, y a pesar de que eso es problema solo para su propia estructura de costes, ¿habrá asistentes en cualquier idioma, para servir a los millones de usuarios de Facebook? ¿Cuántos de ellos se “pasarán” a ‘M’?

En el futuro próximo tendremos cada vez mejores asistentes personales en nuestros dispositivos móviles, y la pregunta es hasta dónde llegarán en sus funciones, y si podrán realizarlas dentro de la más estricta legalidad y respeto por nuestros datos más íntimos y personales.

Foto | Kārlis Dambrāns


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