E-commerce gastronómico
Pocos apostaban en sus inicios por la durabilidad de un negocio diferente: comprar alimentación sin la capacidad de ver, tocar y oler a priori. Sin embargo, la red se ha demostrado como un buen escenario incluso para romper la barrera de lo físico.

Comprar productos especializados de una zona (Denominaciones de Origen o productos típicos), ahorrarnos el trance de ir al supermercado simplemente o apostar por salud sumándonos a la tendencia de las cestas de verduras ecológicas. La gastronomía se ha consolidado como un e-commerce con más que vistas de futuro. Es más: cabría plantearse, incluso, que será uno de los principales motores de las ventas online en los próximos años.

No hay más que echarle un vistazo a un reciente estudio de Nielsen para entender que los hábitos de compra están cambiando: la intención de compra en la red de productos relacionados con la alimentación ha crecido un 44% en los últimos años. Y si este porcentaje es revelador, lo es todavía más saber que el 61% de los encuestados por Nielsen ya han utilizado Internet antes de realizar su compra. Todavía son muchos los usuarios que se muestran poco receptivos a realizar sus compras de alimentación a través de la web, pero no solo en nuestro país dónde el perfil del consumidor de este tipo de e-commerce se articula en torno al ahorro de tiempo y la comodidad. Según un estudio de la Universidad de Kingston, incluso en Reino Unido (considerado un referente en cuanto a comercio electrónico y evolución en penetración de Internet) continúa siendo un mercado de nichos.
Lo cierto es que la amplia variedad de ofertas de la red, cada vez más suculentas, está suponiendo un acicate para el consumidor español. Y, de paso, un revulsivo para el e-commerce gastronómico.

Hoy día la web nos ofrece casi cualquier variedad de las que podamos pensar. Aunque, a priori, lo más conocido son los menús puerta a puerta (un negocio, el de los “restaurantes” a domicilio que parten de una plataforma online, que ha encontrado una respuesta más que positiva), la red ofrece una amplia variedad de servicios: desde plataformas especializadas en productos para intolerantes o alergias alimentarias a quiénes fundamentan su oferta en productos especializados (ya sean internacionales o de carácter gourmet), en acercarnos a casa cuando estamos en el extranjero (una propuesta la de Mamamandame más que original) o se plantean como marketplace en los que podemos comprar verduras de pequeños productores.

Aunque continuamos combinando el modelo offline (acudir al establecimiento puntualmente) con el online (realizar, sobre todo, las grandes compras a través de plataformas electrónicas), lo cierto es que la excelencia en la elección de la red de logística facilita que cada vez más apostemos por realizar nuestras compras a través de una pantalla. De otra manera, sería impensable plantearse (por ejemplo) comprar productos de mar tan frescos que nos ofrezcan la misma calidad de alimentos frescos ya sea comprados in situ o llevados directamente a la puerta de nuestra casa. La Gamba Roja es un claro ejemplo de e-commerce en el que su compromiso de entrega (antes de las 13.30) y de calidad permiten ahorrarnos el paseo hasta el supermercado y disfrutar del auténtico sabor a mar.

Un modelo de negocio, el del e-commerce gastronómico, del que todavía nos queda mucho por disfrutar.

Foto | Marketing4Food


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