Las películas sobre startups y emprendedores están muy bien, pero nada como darse una ducha de realidad para comprobar cómo de duras son las cosas cuando alguien arranca desde cero un proyecto. Y aunque el formato documental pueda «dulcificar» o «idealizar» a veces un poco las historias –pues suelen ser entrevistas preparadas con tiempo y relatos a veces un poco «guionizados»– quienes aparecen en ellos son personas reales. Y todos tienen una historia que contar, ya sea un éxito o un fracaso. La vida misma.

Estos serían cinco de los mejores documentales que se pueden ver sobre startups de diverso tamaño y orientación – a los que he añadido un proyecto extra por natural cercanía:

Startup.com
Startup.com (Chris Hegedus y Jehane Noujaim, 2001) – Se considera la Biblia de los relatos de puntocoms. Es un repaso a los altibajos de GovWorks.com, un proyecto cuya idea surgió en 1998, al comienzo de la fiebre de Internet. Su plan era servir de intermediarios entre las administraciones locales (principalmente ayuntamientos) y los ciudadanos. El «portal» permitiría recibir información –por aquel entonces casi webs oficiales de estas entidades eran casi inexistentes– y también realizar los pagos de tributos, tickets de aparcamiento y otros servicios. El documental es quizá el más «realista» de esta selección y muestra a sus fundadores trabajando día y noche para conseguir la financiación, no tanto los detalles del portal en sí. Cuando llegó 2001 y el crash de las puntocoms GovWorks se vendió tras haber quemado 60 millones de dólares y haber conseguido más bien poco. Cosas de la historia: en enero de 2018 la marca ha «renacido», aunque nada que ver con el proyecto original más allá del nombre.

Who Killed the Electric Car
¿Quién mató al coche eléctrico? (Chris Paine, 2006) – Es uno de los documentales que entra en la categoría de más entretenidos a la vez que «extraños». Aunque suele aparecer en todas las listas de «películas sobre innovación, emprendedores y la llegada de nuevas tecnologías» en realidad quien está detrás del proyecto es ni más ni menos que la gigantesca General Motors. El protagonista es el GM EV1, uno de los primeros coches eléctricos modernos. (Es normal no haber oído hablar nunca de él, es parte de la historia). Recordemos que a principios de siglo había más eléctricos que de gasolina, hasta que el petróleo se volvió increíblemente barato. En 1996, la tecnología de las baterías eléctricas era todavía pobre, pero el EV1 tenía 130 km de autonomía y era relativamente barato y práctico. Sus propietarios (se usaba una fórmula de alquiler/renting) sencillamente lo adoraban. El documental narra las diferentes presiones de la industria petrolera que llevaron a un cambio de regulación y a que no se fabricaran más GM EV1 – y de hecho a que se trituraran casi todos los existentes. Es todo un ejemplo de lo difícil que puede ser «luchar contracorriente». Hoy en día la situación es bien distinta – y prueba de ello es que años después se estrenó una segunda parte titulada La venganza del coche eléctrico (2011).

Docs_StartupKids_B
The Startup Kids (Vala Halldorsdottir y Sesselja Vilhjalmsdottir, 2012) – Es un documental más actual y centrado en los más jóvenes; también es sin duda el que más emociona y anima a arrancar una startup. Aunque la mitad de los emprendedores que aparecen son perfectos desconocidos también hay muchos triunfadores, como los creadores de Vimeo o Dropbox. Todos cuentan en formato entrevista sus orígenes y cuán duro son los arranques desde cero: trabajar largas horas, siete días a la semana y en pisos compartidos – pensando solo en el proyecto y abandonando familia y amigos. Animan a hacer lo que a cada uno le apasione sin límite. Es difícil después de verlo no aguantar las ganas de arrancar alguna nueva aventura.

E-Dreams
E-Dreams (Wonsuk Chin, 2001) – Es probablemente el más oscuro de los documentales sobre emprendimientos: la breve pero intensa historia de Kozmo, empresa que suele ponerse como ejemplo del fracaso de las puntocom, en un corto pero intenso periplo alrededor de marzo de 2001, el gran crash. Kozmo nació cuando las tiendas de e-Commerce no eran capaces de servir sus productos en menos de 3 o 4 días (algo que hoy nos parece inconcebible) y con su equipo de mensajeros en bicis por Nueva York se alió con negocios locales, Starbucks e incluso con Amazon. Consiguió financiación, salir a bolsa y… llegó la crisis y todo se vio de otra forma. Su principal protagonista y fundador,  Joseph Park, nunca pierde la sonrisa. Como dicen que de todo fracaso se aprende, es quizá el mejor ejemplo de todo el proceso que sigue una startup desde que nace hasta que cotiza en bolsa y cómo a veces se falla porque todo el sector se va a pique, no por nada en particular.

Something_Ventured
Something Ventured (Daniel Geller y Dayna Goldfine, 2011) – Las más grandes empresas de la actualidad, incluyendo Apple y Google, tuvieron orígenes humildes. Literalmente garajes. Este documental es quizá el mejor repaso histórico desde el punto de vista de los inversores en capital riesgo respecto a los nuevos proyectos. Aparecen muchos de los grandes personajes de las startups tecnológicas y se repasan las trayectorias en el sector de Apple, Google, Intel, Atari y Cisco, entre otras – incluyendo también algunos de los pequeños grandes dramas que vivieron sus fundadores.

Y como extra, un documental fresco y cercano:

HardAsIndie
Hard as Indie (Arturo M. Antolín, 2017) – Artísticamente es superior a todos los documentales anteriormente mencionados. Es la historia del proyecto El cosmonauta, un largometraje español surgido de una idea tan apasionante como arriesgada: financiarse mediante crowdfunding y rodarse con actores y equipo profesional, añadiendo materiales transmedia. La película se estrenaría tanto en Internet como en salas de cine, con licencia libre para que quien quisiera se la descargara. Es el mejor ejemplo de lo duro pero satisfactorio que puede resultar conseguir financiación colectiva, pero también de cómo pese a una planificación profesional puede haber miembros del proyecto que dé con todo al traste – y ante lo cual la opción «de perdidos al río» queda como única salida. En este caso el proyecto acabó descarrilando por una combinación desgraciada de todo lo anterior y de problemas financieros derivados de las ayudas públicas que se habían solicitado. Un desastre descomunal del que todos aprendieron –especialmente los tres jóvenes líderes del proyecto– y que, pese a todo, se diría que repetirían si pudieran, aunque cada cual haya seguido caminos distintos en la actualidad.


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