El Pescados Rubén Burela regresa a Primera División. Dos temporadas después de descender, la escuadra gallega retorna a la élite de la Liga Nacional de Fútbol Sala tras proclamarse campeón de la Segunda División, en la que tan solo perdió 3 partidos. El conjunto de Juanma Marrube mostró “alma, carácter y personalidad” y unos números de récord, sin parangón en toda su historia.

El Burela Pescados Rubén, un club nacido en Burela (Lugo, 9.500 habitantes) en 2001, celebrará su mayoría de edad en Primera División. El responsable del ascenso tiene claro que “el ascenso empezó la temporada pasada. Con la re-estructuración después del perder la categoría y nos propusimos reconstruir el club. El descenso fue una oportunidad. Es más fácil transformar un equipo descendido”, asegura el entrenador Juanma Marrube.

‘El Mariskal’ fue una leyenda en la pista y ahora ya lo es en el banquillo. Juanma vio recompensada su trayectoria y su aportación al Pescados Rubén Burela FS durante diez años con un fantástico homenaje en 2004 en el que se acordó, por vez primera en la historia del club la retirada de su camiseta, quedando ya el número 8 inutilizable para el futuro del primer equipo naranja.

Ahora, explica en SEUR algunas de las claves del éxito mariñano. “Hemos implantado un nuevo modelo deportivo con alma, algo que le identifique, además de carácter y personalidad y por supuesto un trabajo que es la base todo y que te da constancia y regularidad. Apostamos por el jugador joven y gallego y por el jugador joven con experiencia en Primera División”, explica el técnico gallego.

“Sobre esa premisa se tradujo la transformación del club. El prototipo de jugador, a lo que juega, como se identifica la afición con ellos ya es una victoria y si a esto le añadimos ese alma, carácter y trabajo para lograr el objetivo se daban las circunstancias correctas para lograr el ascenso”, detalla el técnico.

Con 116 goles a favor y 68 en contra, en el conjunto lucense este curso han destacado el veterano Edu en portería y el pívot internacional Matamoros (que en 2018 superó un carcinoma), Renato, Hélder, Lucho, Iago Míguez, Luisma, Pope, Juanfran o Vargas, entre otros. “La regularidad te da esa solvencia, no hemos aflojado nunca. Somos un equipo sólido que tiene claro a qué jugar. Todos los jugadores se han sentido importantes y han aportado muchas cosas”, resume.

Para entender el éxito del fútbol sala en una localidad como Burela es obligatorio hablar de su patrocinador y sus mecenas, Rubén Blanco y Cesarina Faniego, que hace más de 50 años fundaron Pescados Rubén. En 1964 repartían pescado con una furgoneta de aldea en aldea. Abrieron nuevos mercados en A Coruña, Vigo, Bilbao y Madrid. Hace tres décadas dieron el salto al mercado internacional, y a día de hoy importan su producto a más de 40 países.

La co-fundadora de la empresa y vicepresidenta primera del club naranja, Cesarina Faniego, es una gran aficionada al fútbol sala, pero su debilidad es “Vista Alegre y el Pescados Rubén Burela FS, todos sus equipos, desde la base de 3-4 años hasta los senior. Sabemos que nuestro apoyo es el principal activo para que el club haya llegado a donde está ahora mismo tras 17 años de historia y eso para nosotros es un gran orgullo. Los equipos nos devuelven la apuesta y esfuerzo empresarial llevando nuestro nombre por toda España y dándonos muchas alegrías”, tal y como explicaba en una entrevista concedida al diario El Progreso.

Con su hijo, Manuel Blanco como presidente, Cesarina no duda en afirmar que “Pescados Rubén es conocedor de la importancia del deporte, sobre todo del deporte de base, en la sociedad. Por este motivo queremos ser parte del deporte de la comarca. Para nosotros es un orgullo formar parte del proyecto del club de fútbol sala porque representa unos valores fundamentales. No solo contribuimos al deporte de élite sino también a dotar de una estructura en la que los más pequeños puedan crecer con prácticas saludables, además de un entorno de compañerismo, igualdad y tolerancia”.

En esa filosofía deportiva, Renato y Hélder son el espejo en el que se miran los jugadores de las categorías inferiores como el internacional Sub-19 Nito. Exponentes de la amplia colonia caboverdiana asentada en Burela, ambos jugadores son las joyas de la cantera naranja. Jugadores criados en la tierra que ahora defenderán a su equipo en Primera División.

Pescados Rubén Burela entrenador

 

“Entraron en la base con 6 años y han vivido todo el proceso evolutivo hasta los 18 que jugaron en Primera. Y después el descenso les ha hecho madurar y han sido partícipes importantes y protagonistas directos del llevar el equipo de su niñez a la élite”, explica Juanma Marrube.

Ahora, llega un reto mayúsculo. “Primera es otra Liga. Es muy complicada. Viendo los antecedentes de los equipos que ascienden y sus dificultades, tenemos un horizonte complicado. Nuestro mayor objetivo será la permanencia. Nuestro nivel de exigencia y excelencia será darle continuidad al proyecto en Primera División. Si esta temporada tenía un nivel altísimo, la próxima campaña va a ser todavía más elevada. Será muy importante acertar con los fichajes”, advierte.

El club mariñano volverá a ser el único equipo en España en tener a dos equipos en la máxima categoría la temporada que viene, el masculino y el femenino. “Choca que una localidad tan pequeña tenga dos equipos en Primera División. No es flor de un día. Vamos camino de dos décadas de historia y hay mucha constancia”, asegura Juanma Marrube.

“Somos un club ejemplar y humilde. Facilitador y cumplidor con los jugadores fichados: cuando llegan ven profesionalidad. Es un ejemplo a seguir con esos jugadores formados en la base para que tengan un contrato profesional en el equipo de su niñez. Nos merecemos estar en Primera División”, asevera.

Para constatar esta afirmación de Marrube basta con señalar el gesto pionero que ha tenido el club con el equipo femenino (que ha ganado dos Ligas y una Copa de España) promoviendo la igualdad en el fútbol sala “desde la base hasta los equipos profesionales” siendo el primero que ha igualado las condiciones laborales de ellas con las de sus compañeros.

Este pequeño rincón en pleno litoral cantábrico mostrará su ‘alma, carácter y personalidad” en la Primera División la próxima temporada frente a los grandes equipos de la Liga Nacional de Fútbol Sala. Sin complejos, todo lo contrario, con orgullo naranja.


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