Una vez que tu negocio online está rodando, cuando ya tienes tus clientes y tus ventas, y cuando parece que todo está hecho, debes ponerte a trabajar sin descanso de nuevo. ¿Por qué? La razón es simple: siempre habrá algo que optimizar, que analizar, que cambiar o que mejorar. Ningún comercio online está exento de esa necesidad. Para empezar, siempre se pueden optimizar las páginas de producto y mejorar en las ventas.

¿Por qué necesitamos optimizar algo que parece funcionar bien?

Se suele decir que si algo funciona, es mejor no tocarlo. Pero la realidad es bien diferente en ocasiones, y más si nos centramos en productos online como puede ser un e-commerce. Gracias a la creciente cantidad de aplicaciones para medir datos relacionados, sobre todo en cuanto a visitas, ventas, landing pages, origen de las visitas, enlaces que se siguen… podemos encontrar cómo mejorar aun más nuestras páginas, siempre.

Una de las principales mejoras que podemos experimentar tiene que ver con la colocación de los diferentes elementos en la página. A pesar de que esto es un requisito fundamental del diseño, lo cierto es que si utilizamos plantillas prediseñadas puede que no acabemos de dar con la mejor distribución de los contenidos importantes. Por tanto, podemos pensar siempre en una mejor posición, y una mayor relevancia, para datos como:

  1. El precio del producto.
  2. La información más relevante sobre el producto (al grano, resumida, ¡argumento de venta!).
  3. Su descripción, como el tamaño (también la talla), el color, la cantidad que queremos adquirir…
  4. Una buena imagen de producto.
  5. Botones de llamada a la acción.

Y entre estas variables hay una que significa una gran diferencia entre comprar o no comprar, dependiendo de si es de calidad, o no: la fotografía del producto. Una vez terminada la tienda, deberías plantearte volver a empezar y añadir más fotos, desde diferentes ángulos (e incluso montar una imagen 360º) y a una alta resolución, de manera que los clientes no solo puedan ver el producto desde muchos ángulos, sino que puedan hacer un zoom real y de calidad para apreciar los pequeños detalles.

Mantener la página diáfana, con espacios en blanco aparentemente innecesarios, ayuda también a las ventas. ¿Por qué? Porque una página saturada de información es contraproducente. Los espacios en blanco “excesivos” consiguen eliminar gran parte de la confusión del cliente, y hacen más sencillo conseguir concentrar su vista en lo que realmente nos importa e interesa como vendedores.

Un extra a tener en cuenta es resaltar convenientemente las opiniones de los usuarios: que el nuevo cliente potencial pueda acceder rápidamente a las opiniones que pueden influir en su compra. De hecho, muchos compradores consultan, antes de nada, las opiniones y revisiones ya escritas.

 


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