Las grandes ciudades que han apostado por limitar el uso de los coches de combustión y recuperar espacio público peatonalizando sus calles están comenzando a mostrar los resultados: la calidad del aire que respiran sus habitantes mejora notablemente. Entre ellas están París, Milán, Ámsterdam y Copenhague.

En el caso de la ciudad de París, de la que hay muchos datos y se han seguido grandes planes desde hace décadas, en veinte años los niveles de dióxido de nitrógeno (NO2) cayeron a la mitad (un 50% y) las partículas contaminantes finas PM2,5 un 55%. Todo ello con un reverdecimiento y aclimatación más apropiada de la ciudad, que ahora es más «vivible» gracias a los carriles bici y a un tráfico menos contaminante.

Aun así, mejorar la calidad del aire es una labor titánica: en 2024 todavía un altísimo porcentaje de la población europea, que algunas fuentes estimaban en el 70%, respiraba aire con una contaminación de partículas de diversos tipos que estaba por encima de los límites recomendados por la Organización Mundial de la Salud.

Paso a paso hacia la peatonizalización

Todo esto ha sido posible en París gracias a políticas ambiciosas pero arriesgadas, como han sido supresión progresiva de hasta 50.000 plazas de aparcamiento, la creación de más de 1.000 km de carriles bici y la peatonalización de las arterias históricas. Además de esto, se limitó la circulación de los vehículos más contaminantes, premiando a las flotas eléctricas.

Esto ha transformado la movilidad urbana: hoy en día en París más del 11% de los desplazamientos se hacen en bicicleta, frente al 4,3 % en coche. El resto se reparte entre transporte público (30%) y el peatonal (53,5%). Para todo lo demás, las flotas de transportes privados facilitan todo lo necesario: paquetería, movilidad y servicios.

Ciudades más verdes para mejorar la calidad del aire

Estos cambios han ido además acompañados de un esfuerzo masivo por recuperar espacios verdes. En los planes de la ciudad están plantar 170.000 árboles, crear 300 hectáreas de zonas verdes y «desasfaltar» hasta el 40% del espacio urbano en ciertas zonas a modo de proyecto piloto, para mitigar las llamadas «islas de calor».

Ciudad con el aire mejorado peatonalizando y migrando las flotas a coches y furgonetas eléctricas / GPT-5o

Unas ideas para añadir zonas verdes que capturan el CO2 emitido. Cuanto más natural la solución, más CO2 se captura.

París ha impulsado también el concepto de la ciudad de 15 minutos, donde los ciudadanos pueden llegar en menos de un cuarto de hora andando o en bicicleta a todos los servicios básicos: tiendas, centros de salud, colegios, lockers, etc. Esto ha reducido la dependencia del automóvil, y también la contaminación acústica, a la vez que ha aumentado la calidad del aire.

Hace unos meses en un referéndum popular se votó a favor de ampliar las «calles verdes» y peatonalizar 500 vías más de la ciudad. Esto también incluía eliminar 10.000 plazas de apartamiento más. El primer objetivo citado en la iniciativa: «mejorar la calidad del aire y la salud, disminuyendo enfermedades respiratorias y cardiovasculares asociadas a la contaminación.» El resultado fue un gran respaldo del sí.

Pero en lo que no consiguen ponerse de acuerdo los responsables es sobre el calendario y el alcance de las restricciones de las ZBE (Zonas de Bajas Emisiones). Más que nada porque consideran que son discriminatorias para quienes tienen vehículos antiguos, como coches y furgonetas, en vez de modernos eléctricos menos contaminantes que pueden circular sin restricciones.

Las flotas eléctricas y la calidad del aire

Ciudad con la calidad del aire mejorada peatonalizando y migrando las flotas a coches y furgonetas eléctricas / GPT-5oEn las grandes urbes concienciadas con estas necesidades, el despliegue de nuevas flotas eléctricas de autobuses y furgonetas de reparto de «última milla» ya es una realidad. Estos dos tipos de vehículos son los que mayor impacto tienen en la calidad del aire y el ruido.

A continuación, estarían los taxis y VTCs, los vehículos municipales eléctricos (recogida de basuras, mantenimiento, policía y otros servicios públicos) y finalmente las bicicletas, triciclos y patinetes eléctricos. Para cualquier gran ciudad, apostar por la electrificación de flotas públicas y privadas, junto con la infraestructura de recarga, es un paso esencial.

Hacia el objetivo final

En París se cuenta con la vigilancia de Airparif, un observatorio de la calidad del aire, algo similar a IQAir o al Portal de Calidad del Aire de Madrid o el Mapa de contaminación del aire de Barcelona. En otras grandes ciudades, como Valencia, Bilbao o Sevilla y otras, hay iniciativas similares.

Cualquier gran urbe que se plantee objetivos de este estilo debe combinar regulaciones adecuadas, inversión en infraestructuras verdes y un cambio cultural en la movilidad para conseguir resultados, mejorando la calidad del aire que se respira.

El camino hacia un aire más puro es largo, pero los resultados visibles animan a seguir avanzando sin dar pasos atrás. La experiencia de París demuestra que cada medida cuenta y que el aire limpio puede ser una meta alcanzable para cualquier ciudad. La combinación de espacios verdes, movilidad sostenible y flotas más limpias es el camino hacia ciudades más humanas.


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