En las instalaciones de SEUR se han estado probando los exoesqueletos o «trajes eléctricos inteligentes» Cray X de la empresa alemana German Bionic que ya describimos en el blog el año pasado. Son dispositivos de apoyo que, por un lado, ayudan a realizar esfuerzos cuando hay que levantar grandes pesos y por otro, cuentan con un sistema de alerta para las malas posturas. Pueden ayudar a compensar hasta 30 kg en la zona baja de la espalda y sirven también como asistencia activa al caminar.

El objetivo de este tipo de dispositivos es mejorar las condiciones de trabajo de los operarios haciendo de los centros de trabajo lugares más saludables y seguros, a la vez que hacen la tarea más ergonómica y también económica. Entre esas ventajas económicas se incluyen poder realizar más trabajo en menos tiempo y reducir los riesgos derivados de dolencias relacionadas con la operativa diaria.

Tecnología de última generación

El modelo de exoesqueleto Cray X probado resulta muy portátil y compacto. Está fabricado con fibra de carbono ligera y cuenta con una potencia de 40 vatios gracias a una batería que proporciona entre 3 y 5 horas de autonomía. Además de eso es impermeable y resistente al polvo (norma IP54). Otros detalles interesantes son que se puede «vestir» a un usuario en menos de dos minutos y que hay perfiles personalizados que se guardan en el equipo y a los que se puede acceder mediante un PIN.

Las pruebas que DPDgroup había realizado en otros países mostraban una eficiencia de hasta el 50% en la reducción de los tiempos de descanso y que cada operario se puede liberar de hasta una tonelada de peso por hora, reduciendo los esfuerzos necesarios para cargar 5 kg a aproximadamente 2 kg (la cantidad exacta varía dependiendo de los modelos probados). En las pruebas en SEUR España las pruebas las realizaron varios operarios en turnos de 45 minutos.

Entre otras cosas se analizó la necesidad de formar por anticipado a los operarios, los diferentes tipos de objetos y pesos que resultan más convenientes (por lo general pesos sólidos, tamaño XL, como cajas con alimento para mascotas), y las diferencias en tareas como levantar o colocar los objetos pesados. Todo el proceso se resume en una ecuación:

Inteligencia y flexibilidad (humanos)
+
Potencia mecánica y resistencia (máquinas)
=
Mejor ergonomía, salud, eficiencia y productividad, en tiempo real.

Esto incide en el objetivo de las pruebas, que es conseguir los beneficios en todo el proceso, e incide en la vieja idea de que los humanos y las máquinas deben colaborar para lograrlo, porque la experiencia nos dice que siempre será necesario ese «factor humano» para que todo salga bien.

Valoración metódica de las pruebas

En las pruebas piloto se valoran al final de cada sesión una serie de factores preguntando a los operarios participantes sobre cuestiones del tipo «El Cray X me alivia la espalda» o «Me siento más relajado después del trabajo». La puntuación obtenida se puede comparar con la de otros operarios que no estén utilizando el dispositivo y todo ello puede analizarse en tiempo real.

En el estudio llevado a cabo en DPD Reino Unido la productividad aumentó entre un 20-50% en los operarios que mayor aprovechamiento pueden sacar de este equipo; por ejemplo quienes cargan tráilers dijeron que habían quedado encantados.

Además de esto los equipos también se valoran en cuanto a facilidad de uso y especialmente costes, comparando en este caso el Cray X con otros tres fabricantes de exoesqueletos similares. Además de los precios hay que tener en cuenta que realizar pruebas más completas requieren más tiempo, y que existen diferentes modelos según las necesidades, por ejemplo si es necesario caminar mucho con ellos o no. En una análisis final más general se calcula en cuántos centros podrían usarse estos equipos, por parte de cuántos operarios y con qué actividad, puesto que un mismo equipo puede usarse en 1, 2 o incluso 3 turnos. También se tienen en cuenta los costes de mantenimiento, recarga y otros factores.


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