Mucho han cambiado las cosas desde que allá por 1970 llegara a España la primera tarjeta de crédito, y no poco desde que, ya consolidadas, se utilizara una de ellas en 1995 para realizar la primera compra de comercio electrónico en nuestro país. Hoy en día, la importancia del comercio electrónico acaba suponiendo todo un motor del cambio en los hábitos de pago, a veces con fórmulas más que interesantes.
La carrera de los medios digitales de pago
Según el Banco de España, los pagos online han crecido notablemente desde 2019 y las tarjetas de crédito y débito ya suponían en 2024 el 51% de las operaciones en internet; otras fuentes lo calculan incluso más alto. Costó mucho que la gente perdiera el miedo a «dar su tarjeta a una web», pero el hecho de hacerlo en sitios con reputación, bien conocidos, y cada operación completada con éxito, mejoraron la experiencia de los clientes que, poco a poco, fueron perdiendo ese miedo.
Junto a las tarjetas otras soluciones de pago digital con cuentas o monederos (wallets) como PayPal, Apple Pay o Google Pay y similares acumulan también el 26% de los pagos más o menos. Estos nuevos sistemas necesitaron cada vez menos años para popularizarse: Paypal se lanzó en 1998, Google Pay en 2011 y Apple Pay en 2014. Todos ellos parece que hayan estado ahí desde siempre. Fueron la primera toma de contacto para muchos usuarios a formas alternativas de pagar con un saldo o una conexión invisible a su banco y poder comprar con un clic. Como suele decirse, venció la comodidad.
Luego han llegado otros métodos de pago como Bizum (2016) una iniciativa conjunta de diversos bancos españoles, pensada para los pagos con móvil, sin comisiones, y otros como Stripe (2010), que se usan habitualmente como pasarelas de pago en muchos comercios online.
Hay otros medios digitales de pago como Revolut (2023 en España como banco plenamente autorizado), N26 o Wise que son una combinación de bancos con medios de pago. Añadiendo Bizum, Stripe y todos los demás acumulan otro 6%, aunque es una estimación pues es difícil especificar los porcentajes individuales.
El 17% restante está muy repartido y también es difícil de estimar y, por tanto, un dato a tomar con cautela. Incluye transferencias bancarias, domiciliaciones, criptomonedas (Bitcoin y Ethereum principalmente), vales regalo, puntos de fidelización y fórmulas del tipo «compra ahora y paga después».
Los pagos online en 2025 y más allá
Aunque la tarjeta bancaria (crédito o débito) sigue siendo el método favorito para los españoles por su facilidad de uso, seguridad percibida y amplia difusión, su cuota de mercado ha disminuido un poco en los últimos años en favor de otros medios digitales. La comodidad de las wallets y los pagos mediante el teléfono móvil va ganando terreno al efectivo en el «mundo real» y puede reducir la fricción en el proceso de compra frente a tener que teclear el número de tarjeta o el PIN secreto cada vez.
Hay que recordar que la mayoría de estas wallets funcionan con los sistemas de autenticación del móvil y otros dispositivos, de modo que en las tiendas físicas la persona puede pagar con solo acercar el móvil al terminal de pago, usando su huella digital o la identificación del rostro (biométrica), y otro tanto con los relojes inteligentes (smartwatches). En las tiendas online los botones de «paga ahora con un solo clic» son también la tónica habitual para quienes ya tienen su wallet en equipos Apple, Google o Samsung.
Para el futuro y para las ocasiones en que los importes son mayores que los límites de las tarjetas se pueden atisbar métodos de pago, como las transferencias instantáneas y gratuitas, aunque no para todas las combinaciones de bancos (emisor-receptor), por lo que se recomienda siempre comprobar las comisiones aplicadas antes de dar el último «clic» a la operación.
Las tiendas de comercio electrónico se han integrado mediante acuerdos con bancos y otras entidades para proporcionar métodos de domiciliaciones y el tentador «compra ahora y paga después», que tan atractivo puede resultar. En estos casos, los clientes tienen que actuar también con suma precaución para comprobar los intereses aplicables y las cantidades totales que van a abonar, en qué conceptos, y durante cuánto tiempo, porque en este mundo nadie da nada por nada.
Finalmente, están los vales, tarjetas regalo o puntos de fidelización, equivalentes a dinero y habituales en comercios de la máxima reputación (como Amazon), supermercados y similares. Tienen una presencia menor, al igual que las criptomonedas, como forma de pago, que muchos usuarios prefieren mantener como reserva de valor / ahorro, y no para los pagos del día a día.
Las implicaciones para las tiendas de eCommerce
Suele decirse que ofrecer múltiples medios de pago —tarjeta, monedero, transferencia instantánea, «compra ahora/paga luego»— mejora la conversión al adaptarse a las preferencias del cliente. Al mismo tiempo, que haya una opción directa reduce los «abandonos de carrito» al acortar los procesos de pago.
Es importante saber reconocer el perfil de los clientes de la tienda online: está claro que incluir métodos modernos (wallets, pagos inmediatos, «compra ahora, paga luego») puede atraer a consumidores jóvenes o urbanos, más propensos a usar tecnologías móviles. En cambio otros, como tarjetas de crédito, domiciliaciones, transferencias o incluso el clásico «contrareembolso» son más propios de compradores de mayor edad.
La diversificación de métodos de pago online ofrece ventajas tanto para consumidores —mayor comodidad y flexibilidad— como para los comercios, que pueden mejorar sus tasas de conversión adaptándose a nuevas preferencias. Dicen que si se cuenta con tres alternativas, por ejemplo, tarjeta, wallet/pago móvil y transferencias instantáneas se garantiza poder llegar a prácticamente la totalidad de los potenciales clientes, algo ideal para cualquier negocio.
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Ilustraciones: GPT-5, Grok.

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