En los últimos años, el comercio electrónico ha superado poco a poco las barreras que impedían convertirse en el canal de venta preferente para los consumidores.

Una de ellas es la confianza que estos consumidores necesitaban depositar en cosas como el pago por Internet, ya fuera con tarjeta de crédito u otras opciones como PayPal. Según el Observatorio Nacional de las Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información (ONTSI), dependiente del Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital, en 2016 el 41,2% de los españoles ya confía mucho en Internet mientras que únicamente un 2,2% desconfía de navegar por la red.

Pero, ¿son todos los e-commerce seguros? Si bien se han ido implementando sellos y códigos oficiales que aseguran la fiabilidad de la página, existen una serie de indicadores a través de los cuales podemos detectar rápidamente el peligro:

¡Vaya chollo!

Si bien existe competencia en torno a los precios, unos excesivamente distintos siendo productos similares, debe hacernos sospechar. Aunque existen las rebajas por motivos de liquidación o exceso de stock, las bajadas bruscas no son fiables.

En busca de referencias

Si nuestras sospechas empiezan a crecer, es lógico que acudamos a un buscador a buscar datos de la empresa y de la experiencia que hayan podido tener otros usuarios similar a la nuestra. Si no encontramos referencias o lo que encontramos son mensajes en foros que abordan las mismas sospechas, debemos seguir el camino del resto de usuarios y no ir más allá.

¿Cómo devuelvo mi producto?

Una de las máximas de un e-commerce debe ser el facilitar las devoluciones de productos de la manera más rápida y cómoda posible. Es la principal diferencia entre un comercio físico y uno online, por lo que es clave. Si un e-commerce no nos ofrece la posibilidad de devolver el producto o es muy farragosa, deben saltar las alertas ya que el negocio debería buscar, en teoría, una buena experiencia de cliente.

¿Dónde puedo contactar?

Lo primero que buscamos en una página cuando necesitamos reclamar algo, es la forma de contactar con la empresa y sus datos. Un portal que no disponga de teléfono de contacto, un correo electrónico y/o redes sociales a las que acudir, así como un CIF o registro, es probablemente una web de la que no nos deberíamos fiar.


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